Olores que pasan por mi mente, sonidos que solo deberían ser escuchado por dioses... Me siento privilegiado, ahí sonidos en los que no quisiera ni oír.. Sonidos que no deberían de ser escuchados ni por la más grande escoria.
Al ir bajando por las interminables escaleras que conducen hacia la puerta que me separa del exterior, veo como los ataúdes móviles que pasan a una velocidad a la cual no percibo ni el más mínimo impulso de energía...
Veo como mis sentidos se condensan en mi propio perfume natural, en mis propios ojos.. Creo que alcanzo a sentirte en el suave viento que roza mis manos cargadas de un placer bizarro... Creo verte
Y recuerdo... Que sigues siendo un espejismo

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