Las luces se aquietan , los brillosos mares de colores pierden su tono y se blanquea hasta donde no más... El apocalipsis comienza en cada uno de nosotros, estoy escribiendo como si nunca lo hubiera hecho, no puedo más, mis manos están cansadas de alabar la grandeza de grandes imbéciles... Todo se apaga, como el en final de un requiem, como en el final de una bella canción...
Sin luces, sin mares, sin manos, sin algo que escribir...
Muero al fin.
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